Integrantes de la Minga Indígena protagonizaron un ingreso forzado a la sede del Ministerio de Relaciones Exteriores en la tarde del 21 de abril de 2026. De acuerdo con información preliminar, varios funcionarios de la Cancillería se encontraban al interior del edificio en el momento de los hechos.
El incidente se originó tras una jornada de protesta en la que los participantes realizaron un plantón frente a la entidad. Horas después, los manifestantes ingresaron por la fuerza al inmueble, lo que generó inquietud sobre la seguridad institucional y desató un amplio debate en plataformas digitales.
La concentración indígena se mantuvo en los alrededores del Ministerio desde horas de la tarde. Luego de permanecer durante un tiempo frente a la entrada principal, los manifestantes lograron superar los accesos e ingresar al edificio mientras los empleados aún se encontraban dentro, situación que encendió las alertas por las posibles consecuencias para quienes estaban trabajando. Hasta el momento, no se han reportado personas heridas.
Con el paso de las horas, la cercanía a la puerta principal fue aumentando la tensión. Finalmente, la jornada derivó en el ingreso forzado al edificio por parte de los manifestantes.
Tras los hechos, se conoció que dos trabajadoras intentaron salir del lugar, pero no se les permitió, lo que derivó en un intento de ingreso al edificio detrás de ellas. Aunque no hay confirmación de afectaciones directas al personal, la presencia de los manifestantes incrementó la preocupación entre los trabajadores.
La ocupación por la fuerza generó alertas sobre la seguridad dentro de las instalaciones. En videos difundidos en redes sociales se observa a integrantes de la Minga Indígena golpeando la puerta principal, lo que refleja la presión ejercida durante los momentos más críticos de la protesta.
La movilización responde a la llegada de cerca de 800 indígenas Misak a Bogotá, quienes exigen la anulación de resoluciones de la Agencia Nacional de Tierras que, según denuncian, han provocado la pérdida de 9.600 hectáreas de territorio ancestral del pueblo originario de Silvia, Cauca.
El objetivo de la protesta es que el Gobierno nacional reconozca la escritura 1149 de 1966, documento que, según Esteban Ussa, vicegobernador del Cabildo Indígena de Guambía, respalda la propiedad ancestral. El líder sostiene que las resoluciones expedidas entre 2023 y 2024 han vulnerado dicho título.
Desde el liderazgo Misak también se ha señalado que estas decisiones han generado tensiones, no solo a nivel interno, sino con comunidades vecinas, especialmente con el pueblo nasa de Pitayó, según declaraciones recogidas por Caracol Radio.

Los manifestantes advirtieron que permanecerán en la ciudad hasta recibir una respuesta a sus demandas. Entre sus principales exigencias se encuentran la revocatoria de las resoluciones mencionadas y el reconocimiento efectivo de los derechos del Cabildo Indígena de Guambía sobre las tierras en disputa.
Cabe señalar que, durante la mañana del 21 de abril, se registraron afectaciones en la movilidad en la capital debido al ingreso masivo de la comunidad indígena. Sin embargo, no se presentaron alteraciones del orden público hasta horas de la tarde, cuando se produjo el ingreso forzado a la sede de la entidad, en un intento por llamar la atención de las autoridades y exigir soluciones a sus reclamaciones territoriales. Este hecho reavivó el debate sobre el tratamiento a estas comunidades y los límites de este tipo de acciones, que generan preocupación entre trabajadores y ciudadanía en general.




































