Algunos casos de acoso y abuso sexual ocurrieron en espacios cerrados y apartados, como salas de edición, ascensores detenidos o reuniones privadas promovidas por hombres en posiciones de poder. Otros, en cambio, se dieron a plena vista, en medio de sets de grabación, con luces encendidas y equipos presentes, sin que nadie interviniera.
Esa es una de las conclusiones que deja la revisión de las denuncias recibidas por el movimiento “Me Too” (o “Yo te creo, colega”) y de las cerca de 200 incluidas en un informe del Ministerio del Trabajo sobre medios de comunicación en Colombia.
En total, se analizaron 260 denuncias de presunto acoso y abuso sexual. Los resultados evidencian que el 80 % de los casos ocurrieron en televisión, el 15 % en prensa escrita y el 5 % en radio y medios digitales.
El patrón común es el abuso de poder. Los señalados eran figuras consolidadas, consideradas intocables dentro del medio, mientras que las víctimas, en su mayoría, eran practicantes o periodistas en etapas iniciales de su carrera. Muchas describieron sus experiencias como parte de lo que creían “normal” en el entorno laboral, lo que contribuyó al silencio.
Ese silencio, en la mayoría de los casos, estuvo motivado por el miedo.
Años después, los testimonios —tanto anónimos como identificados— fueron recopilados en un informe, y las líderes de la iniciativa, entre ellas las periodistas Juanita Gómez, Paula Bolívar, Laura Palomino, Catalina Botero y Mónica Rodríguez, han solicitado acciones concretas por parte de las autoridades.
El informe del Ministerio del Trabajo, que reúne 200 de los casos, muestra una problemática sistemática en distintos medios. Entre los datos recopilados se destacan: 78 casos en Caracol Televisión (64 por acoso laboral y 14 por acoso sexual), 52 en Canal RCN (39 laboral y 13 sexual), 24 en Red+, 20 en RTVC, 16 en Canal Capital y 10 en Canal 13, con distintas proporciones entre acoso laboral y sexual.
La entidad anunció que continuará con visitas a otros medios y advirtió que, aunque existen protocolos de atención a víctimas, estos no siempre funcionan de manera efectiva para prevenir, investigar o sancionar los casos.
Los testimonios recogidos reflejan experiencias marcadas por la vulnerabilidad, el abuso de poder y la falta de consecuencias. Relatos de besos no consentidos, insinuaciones constantes, mensajes de contenido sexual, tocamientos y presiones laborales se repiten en distintos contextos.

También aparecen denuncias de propuestas indebidas disfrazadas de oportunidades laborales, comentarios denigrantes en espacios profesionales y agresiones físicas ocurridas incluso frente a otros compañeros o superiores sin que hubiera reacción.
En varios casos, las víctimas señalan que, tras rechazar estas conductas, enfrentaron represalias como hostigamiento laboral, desprestigio o la necesidad de abandonar sus trabajos.
Un elemento recurrente en los relatos es la ausencia de sanciones. La percepción de impunidad se repite como un factor que refuerza el silencio y perpetúa estas dinámicas dentro del sector.
Escrito por: Diego Coronado






































