Durante la tarde de este miércoles 26 de agosto, la Fiscalía General de la Nación inició ante un juez con funciones de control de garantías de Barranquilla las audiencias preliminares contra Chirley Mildred Hernández Rojas, funcionaria del CTI señalada como presunta responsable del asesinato de su esposo, Aldemar Alfredo Avendaño Carrillo, quien se desempeñaba como funcionario de la Rama Judicial en el Atlántico.
El crimen ocurrió el pasado 21 de marzo, en el apartamento donde Hernández Rojas residía junto a su esposo y sus dos hijos, ubicado en el norte-centro histórico de Barranquilla.
Durante la diligencia, el juez declaró legal la captura de la funcionaria y posteriormente la Fiscalía inició la audiencia de imputación de cargos. Sin embargo, esta fue suspendida y se reanudará durante la mañana de este jueves 27 de agosto.
En el desarrollo de la audiencia, el fiscal encargado del caso presentó ante el juez los elementos materiales probatorios con los que la investigación logró reconstruir lo ocurrido dentro del inmueble.
Entre las evidencias recopiladas se encuentran las grabaciones de las cámaras de seguridad del conjunto residencial Catedral Plaza, en las que quedó registrado el momento en que Avendaño Carrillo ingresó a su vivienda durante la noche. Las imágenes también permitieron a los investigadores establecer los movimientos posteriores de las personas que permanecían en el apartamento, así como la llegada de la Policía y del personal judicial después del crimen.
“Luego de hacer alusión a cada uno de estos elementos materiales probatorios recuperados por parte de la Policía Judicial, se puede colegir que el dicho de la imputada quedó claramente desdibujado con las evidencias aportadas a la presente investigación penal”, sostuvo el fiscal durante la audiencia.
Según explicó el representante del ente acusador, al momento de los hechos únicamente se encontraban cuatro personas dentro del apartamento: la víctima, Hernández Rojas y los dos hijos de la pareja. De esta manera, la investigación también permitió establecer que no habría ingresado un quinto individuo que pudiera ser señalado como responsable del asesinato.
La hipótesis del suicidio
Inicialmente, Hernández Rojas manifestó a las autoridades que su esposo había llegado al apartamento, permaneció consumiendo licor y posteriormente ella escuchó los disparos mientras se encontraba en su habitación.
“Hasta este momento, la indagación penal se manejaba por parte de la Policía Judicial y del suscrito fiscal bajo la hipótesis del presunto suicidio”, explicó el fiscal.
Esta primera hipótesis tomó fuerza debido a que el arma de fuego fue encontrada junto al cuerpo sin vida y, de acuerdo con la descripción entregada durante la audiencia, la mano derecha de la víctima se encontraba sobre el arma.
No obstante, el avance de las pruebas técnicas comenzó a generar dudas sobre esta versión y sobre las circunstancias reales en las que ocurrió la muerte.
Uno de los elementos determinantes fue el resultado de la necropsia practicada por Medicina Legal. El examen estableció que el cuerpo presentaba varias heridas producidas por proyectiles en diferentes zonas, entre ellas la cabeza, el tórax y el antebrazo izquierdo.

El análisis forense también señaló que una de las lesiones podría corresponder a una reacción defensiva de la víctima.
“Se evidenciaron multiplicidad de heridas con variabilidad en la distancia de disparo. La lesión que presenta en el antebrazo izquierdo, tercio distal, puede ser de carácter defensivo”, manifestó el fiscal.
Por otra parte, el disparo localizado en la cabeza de Avendaño Carrillo no presentaba, según el análisis de Medicina Legal, características propias de un disparo realizado por contacto o a una distancia muy corta.
“Los médicos forenses consideraron que esas heridas que presentaba Aldemar en su cuerpo no son características de un patrón suicida típico. Se plantea la necesidad de considerar una etiología homicida”, explicó el fiscal.
Los residuos de disparo, una de las pruebas clave
Durante la audiencia de imputación de cargos, la Fiscalía presentó otro de los elementos materiales probatorios considerados relevantes dentro de la investigación: el análisis de residuos de disparo realizado a Hernández Rojas.
De acuerdo con el resultado presentado ante el juez, en las muestras tomadas de las manos y prendas de la funcionaria fueron encontradas partículas metálicas asociadas con residuos de disparo.
“Se encontraron partículas metálicas de residuos de disparo (…) tomadas a la hoy imputada tanto en mano como en prenda”, aseguró el fiscal.
Para el ente acusador, este resultado, junto con las demás evidencias recopiladas durante la investigación, permite inferir una posible participación de Hernández Rojas como autora material de los hechos.
El arma de fuego encontrada en la escena también fue sometida a análisis de laboratorio y, según la Fiscalía, se determinó que era apta para producir disparos.
El fiscal enfatizó que la vinculación de la funcionaria con la investigación no se fundamenta en una única evidencia o en una conjetura aislada.
“La vinculación de la señora Chirley Hernández Rojas con estos hechos no es producto del azar, ni mucho menos caprichosa, ni producto de un falso positivo”, afirmó.

Con base en los elementos materiales probatorios recopilados, la Fiscalía considera que existen fundamentos para inferir razonablemente que Hernández Rojas sería la presunta autora material de la muerte de su esposo.
Por esta razón, el ente acusador también solicitó la imposición de una medida de aseguramiento, al considerar que se cumplen los requisitos legales para restringir su libertad mientras continúa el proceso judicial.
“Se trata de un comportamiento donde la imputada sabía o conocía que se estaba matando a una persona, quiso hacerlo y atentó contra el bien más importante que tiene el ser humano, que es la vida”, sostuvo el fiscal ante el juez.
Escrito por: Diego Coronado



































