Fue allí, precisamente, donde Petro mantuvo su presencia como militante clandestino del M-19 mientras ejercía como concejal de Zipaquirá en la década de 1980. En ese municipio impulsó la fundación del barrio Bolívar 83, donde fue capturado el 24 de octubre de 1985 por tropas del Ejército por porte ilegal de armas, dos semanas antes de la toma guerrillera del Palacio de Justicia y la posterior retoma militar. Por este caso, Petro incluso llegó a ser investigado en su momento por los extintos juzgados 26 de Instrucción Criminal Ambulante, 30 de Instrucción Criminal y 14 Superior.
Su presencia en Zipaquirá, entonces, no tenía un propósito exclusivamente político. Los documentos lo ubican en puntos neurálgicos del M-19 destinados al “almacenamiento de armas, el adoctrinamiento urbano y el entrenamiento táctico”. Los informes de inteligencia de la época señalan que en esa regional se realizaban entrenamientos de guardias nocturnas, infiltración de patrullas y simulacros de asalto a instalaciones militares.
Ataques a Yerry Mina
Durante este fin de semana, Petro no solo dirigió críticas contra periodistas en redes sociales, sino también contra futbolistas. El defensor de la Selección Colombia, Yerry Mina, quedó en medio de una ola de ataques tras una publicación realizada por el presidente.
En la publicación aparecían dos fotografías de Yerry Mina: una junto al expresidente Álvaro Uribe y otra junto a Petro. El mensaje que acompañaba las imágenes decía: “Dignidad o nostalgias de hidalgos esclavistas”.
La publicación desató una inmediata tormenta política. Mientras simpatizantes del Gobierno defendieron la referencia histórica al esclavismo y a las élites coloniales, sectores de oposición acusaron al mandatario de instrumentalizar la imagen del futbolista para una disputa política.
El senador Andrés Forero, del Centro Democrático, calificó el mensaje como una “baja y ruin manifestación de racismo presidencial”, mientras que el periodista Sebastián Nohra difundió capturas de pantalla con mensajes ofensivos y racistas que comenzaron a aparecer en la cuenta de Instagram del jugador.

Lejos de cerrar la discusión, Petro respondió con nuevos mensajes. En varios trinos defendió la publicación y sostuvo que algunos críticos estaban confundiendo una referencia a los “hidalgos esclavistas” de la época colonial con ataques raciales contra la población afrodescendiente.
El presidente continuó con otros comentarios que, según sus críticos, evidencian cómo el uso de las redes sociales por parte de un mandatario puede poner en la mira a terceros. En este caso, el futbolista Yerry Mina quedó expuesto a cientos de usuarios que siguieron una estela de agresiones y ataques.
Escrito por: Diego Coronado






































