La Aeronáutica Civil confirmó este lunes el hallazgo de los restos de una aeronave Cessna T-206 que había desaparecido durante la mañana del domingo. Los equipos de búsqueda localizaron la avioneta en una zona de difícil acceso de Risaralda, a unos 9.000 pies de altura, equivalentes a aproximadamente 2.750 metros sobre el nivel del mar, en la cordillera Occidental.
La aeronave realizaba el trayecto entre Condoto, en el departamento del Chocó, y Guaymaral, aeropuerto ubicado en las cercanías de Bogotá. En su interior viajaban cinco personas: el piloto y cuatro mujeres integrantes de una brigada de salud que se había desplazado hasta el Chocó para prestar atención médica a comunidades de la región. Hasta el momento del hallazgo, las autoridades no habían confirmado si alguno de los ocupantes sobrevivió.
El punto donde fueron encontrados los restos se encuentra en inmediaciones del Parque Nacional Natural Tatamá, área protegida que se extiende entre Chocó, Risaralda y Valle del Cauca. Precisamente en ese sector se registraron las últimas señales de la aeronave. Durante el mediodía de este lunes, una aeronave de la Fuerza Aérea sobrevoló el área y permitió establecer el sitio exacto del accidente.
La Alcaldía de Condoto dio a conocer la identidad de los cinco ocupantes. Las cuatro integrantes de la brigada médica eran Perla Costanza Álvarez, Sandy García, María Guzmán y Yuliza Figueredo. El piloto fue identificado como Mehmet Cankaya.
La desaparición de la avioneta se produjo después de que los controladores aéreos perdieran comunicación con ella a las 9:23 de la mañana del domingo. Tras activarse los protocolos de emergencia, se puso en marcha un amplio operativo de búsqueda en el que participaron cerca de 170 personas, entre integrantes de las Fuerzas Militares, organismos de rescate y habitantes de la zona rural de Tadó.
Las condiciones meteorológicas representaron uno de los principales obstáculos durante las primeras horas del operativo. Las fuertes lluvias registradas en la zona dificultaron las labores de búsqueda durante el domingo, que fueron reanudadas desde las primeras horas del lunes.
El lugar del accidente está relacionado con el Cerro Tatamá, considerado la mayor elevación de la cordillera Occidental, con una altura máxima de 4.250 metros sobre el nivel del mar. No obstante, el alcalde de Tadó, Juan Carlos Palacios, aseguró en declaraciones a Caracol Radio que había recibido información según la cual la aeronave habría “sobrevolado muy bajito” por el municipio.
La gobernadora del Chocó, Nubia Carolina Córdoba-Curi, también se pronunció sobre la emergencia y manifestó que las autoridades continuarían con las labores para determinar el estado de los ocupantes.
“Hacemos votos, de todo corazón, por encontrarles con prontitud para que puedan retornar a sus familias. No cesaremos en su búsqueda!”, escribió la mandataria en X.

El accidente se registró cerca de San José del Palmar, municipio chocoano que fue epicentro del terremoto ocurrido el pasado 10 de agosto y que provocó afectaciones en Chocó, Risaralda y Valle del Cauca, departamentos que también comparten el territorio del Parque Nacional Natural Tatamá.
La gobernadora resaltó además el papel de las comunidades indígenas y afrodescendientes de la región, cuyos habitantes se organizaron para apoyar desde tierra las labores de búsqueda y rescate.
La desaparición de pequeñas aeronaves no es un hecho aislado en las regiones más apartadas de Colombia. En departamentos como Chocó, este tipo de transporte cumple un papel fundamental debido a las dificultades de conexión terrestre y a la geografía montañosa del país.
Uno de los casos que mayor repercusión tuvo ocurrió en mayo de 2023, cuando una avioneta desapareció en la selva del Guaviare después de presentar una falla en el motor. Tras el accidente, cuatro niños indígenas permanecieron 40 días en la selva antes de ser encontrados con vida, en un caso que tuvo repercusión internacional.

Las condiciones de seguridad del transporte aéreo colombiano también han sido objeto de cuestionamientos. En mayo de este año, la Procuraduría advirtió sobre la existencia de un riesgo sistémico en el sector y señaló problemas relacionados con la infraestructura tecnológica, la disponibilidad de controladores aéreos, sistemas críticos que presentan obsolescencia, equipos fuera de servicio y dificultades de comunicación entre centros de control.
El llamado de la Procuraduría se produjo después del accidente de una aeronave de la Fuerza Aeroespacial Colombiana ocurrido el 23 de marzo, que dejó 69 personas fallecidas, entre ellas 61 soldados del Ejército.
Meses antes, el 28 de enero, una aeronave de la estatal Satena se accidentó mientras cubría la ruta entre Cúcuta y Ocaña, en el nororiente del país. Los 15 ocupantes murieron, entre ellos el representante a la Cámara Diógenes Quintero.
La investigación sobre las causas de este último accidente todavía no cuenta con un informe final. Las autoridades han señalado preliminarmente que la aeronave “estaba a una altura inferior a las montañas que hay por esa zona”.
Escrito por: Diego Coronado





































