Los hinchas de los equipos del Fútbol Profesional Colombiano (FPC) siguen protagonizando hechos de violencia, y las imágenes de la pelea registrada en el estadio Palmaseca, en el Valle del Cauca, fueron suficientes para que Rafael Dudamel diera su opinión sobre la actuación del técnico rival.
El entrenador venezolano del Deportivo Cali no ocultó su molestia tras el empate 1-1 contra Atlético Bucaramanga y señaló directamente a su colega Pablo Peirano como uno de los detonantes de los disturbios que terminaron provocando la suspensión del partido cuando restaban apenas dos minutos para el final.
La acusación de Dudamel: “Una vergüenza”
El ambiente en el estadio Palmaseca ya era tenso por el resultado y por los hechos de seguridad que se presentaban en las afueras. Sin embargo, durante la conferencia de prensa posterior al encuentro, Dudamel puso el foco en lo ocurrido dentro del terreno de juego.
“Es una pena que no podamos tener una rueda de prensa pospartido para hablar de fútbol y que haya ocurrido esto. Ha sido vergonzoso lo que ha visto todo el país. En la transmisión señalaron claramente quién invadió la cancha cuando íbamos a reanudar una acción a favor a falta de dos minutos”, comenzó diciendo el técnico del Deportivo Cali.
El estratega venezolano, de 53 años, explicó la secuencia que, desde su perspectiva, terminó provocando la expulsión de Peirano y posteriormente el enfrentamiento entre jugadores e hinchas. Dudamel espera que lo ocurrido sea revisado por las autoridades y que se adopten las medidas correspondientes.
“Es una vergüenza lo que ha hecho mi colega en esta ocasión. He visto el video no menos de cinco veces: no solo ingresó a la cancha, antes pateó una pelota para evitar la reanudación y fue hacia la mitad de la cancha; por ende, el árbitro le saca roja; y luego agrede a Keimer Sandoval. Es una pena lo que ha sucedido, ojalá el informe sea bastante severo porque esto es anti todo. La parte externa estaba caliente y eso terminó siendo una provocación que detonó lo que pasó fuera”, agregó el entrenador.

La versión del equipo santandereano
Debido a la tarjeta roja que recibió Peirano, el técnico uruguayo no pudo presentarse ante los medios y su asistente, Javier Tetes, fue quien atendió la rueda de prensa para explicar lo ocurrido y la presencia del entrenador en el campo.
“El partido no había terminado, el juez pedía jugar y se suspendió porque invadió gente. Ya había invadido gente en el gol del Cali; el juez reanudó con gente dentro, con el arquero fuera del área, con un hincha peleando con policía frente a nuestro banco; el juez hizo jugar dos acciones con gente dentro. Abrieron una puerta detrás del arco, había gente ingresando y el partido se suspendió por eso, no se terminó”, explicó Tetes.
Sobre la actuación de Peirano, el asistente aseguró que el entrenador ingresó al campo con la intención de proteger la integridad de los jugadores. También cuestionó que se llegue a “normalizar” la entrada de aficionados al terreno de juego y los hechos de violencia derivados de estas situaciones.
“El fútbol se juega a pesar del terremoto y sus consecuencias; la gente sigue trabajando, siguen las actividades, pero no se puede normalizar lo que pasó aquí o lo que pasó la semana pasada en Bogotá. Había una puerta abierta y gente violenta que quería entrar a prepotear a los jugadores, del rival y nuestros”, concluyó.

Incertidumbre sobre el final del partido
Por su parte, Fabry Castro, jugador del Bucaramanga que acompañó a Javier Tetes durante la rueda de prensa, cuestionó la falta de claridad del cuerpo arbitral frente a lo ocurrido en los minutos finales.
“El árbitro no me supo dar respuesta sobre qué pasaba con el partido. Entramos, nos cambiamos, estamos en rueda de prensa y no sabemos si terminó; creo que termina por falta de garantías. Es lamentable que esto siga pasando (…) ¿Por qué lo para cuando entra Pablo y no cuando entra el hincha? Y reitero que estas personas no representan a Deportivo Cali”, manifestó el jugador.
Escrito por: Diego Coronado





































