Colombia enfrenta una emergencia ambiental debido a una ola de incendios forestales que ya ha arrasado con más de 30.000 hectáreas. Actualmente, se reportan 21 conflagraciones activas, concentradas en los departamentos de Tolima, Nariño, Cundinamarca y Valle del Cauca, de acuerdo con la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD). Tolima es el departamento más afectado, con 11 incendios que todavía no han podido ser controlados, situación que llevó a las autoridades locales a declarar la calamidad pública el pasado 14 de agosto.
La emergencia se desarrolla en medio de una intensa sequía, los efectos asociados al fenómeno de El Niño y los bajos niveles de los ríos. Ante este panorama, el presidente Abelardo de la Espriella ha advertido que algunas de las quemas podrían haber sido provocadas de manera deliberada y aseguró haber ordenado actuar “con toda la contundencia del Estado”.
El mandatario afirmó que existen indicios sobre el posible uso de acelerantes para iniciar o intensificar las llamas, además de denuncias ciudadanas que señalan a posibles estructuras criminales de provocar incendios intencionalmente en diferentes lugares. También mencionó reportes sobre personas que estarían interfiriendo con las labores de atención de la emergencia. Debido a esta situación, ordenó al director de la UNGRD gestionar apoyo internacional de Chile y Estados Unidos para reforzar las labores de control del fuego.
El ministro de Ambiente y Desarrollo Sostenible, Fabio Arjona, señaló en redes sociales que “una imprudencia puede iniciar un incendio y una estructura criminal puede provocarlo deliberadamente. Son fenómenos diferentes y todos deben enfrentarse”. Además, recordó que provocar de manera intencional un incendio forestal o utilizar el fuego para generar caos puede acarrear consecuencias penales de acuerdo con la legislación ambiental colombiana.
Los efectos prolongados de El Niño
El Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales (Ideam) estima, con una probabilidad superior al 97 %, que las condiciones asociadas al fenómeno de El Niño se mantengan hasta el primer trimestre de 2027. Según el organismo, durante octubre, noviembre y diciembre el fenómeno alcanzaría una intensidad “muy fuerte”, ubicándose entre los eventos de mayor magnitud registrados desde 1950.
El fenómeno está provocando una reducción de las precipitaciones y un incremento de las temperaturas en diferentes regiones del país. Estas condiciones favorecen la pérdida de humedad de la vegetación y generan un escenario propicio para que los incendios comiencen y se propaguen con mayor rapidez.

Erika Lozano, secretaria de Gestión del Riesgo del Tolima, prevé que El Niño alcance su punto máximo en septiembre y lo identifica como uno de los principales factores detrás de los incendios que afectan al departamento.
La emergencia también ha generado importantes afectaciones en el sector agropecuario. Cultivos de plátano, café y aguacate han sido destruidos, mientras miles de hectáreas de pastos resultaron afectadas, provocando pérdidas para las comunidades que dependen de estas actividades.
En Ortega, un municipio cafetero ubicado en el sur del Tolima y golpeado por los incendios, varios productores reportaron la destrucción total de fincas cafeteras. La población también ha tenido que afrontar las consecuencias del terremoto que sacudió el occidente del país dos semanas antes.
Frente a la emergencia, las brigadas forestales comunitarias, conformadas por integrantes de la sociedad civil que apoyan las labores de primera respuesta, se han organizado en grupos de entre 60 y 70 personas para combatir las llamas.
Por su parte, el Gobierno colombiano desplegó 782 hombres y mujeres, 205 bomberos, 33 integrantes de la Brigada de Atención a Desastres y 20 unidades de apoyo. A estos recursos se suman dos helicópteros Black Hawk y dos aviones AT-802.
El presidente Abelardo de la Espriella aseguró que hasta el momento se han realizado 1.084 descargas aéreas y utilizado más de 452.000 galones de agua para contener los incendios. Además, anunció que este jueves realizará una inspección personal de las operaciones en campo en el municipio de Ibagué.

Como parte de las medidas para reducir el riesgo, el Ministerio de Ambiente decretó la suspensión temporal de las quemas abiertas controladas utilizadas en actividades agrícolas y mineras, ante el aumento de las temperaturas y la persistente sequía asociada a El Niño.
La UNGRD también pidió a la ciudadanía adoptar medidas preventivas, entre ellas evitar las llamadas “quemas controladas” que puedan extenderse sin posibilidad de contención, no encender fogatas recreativas en zonas boscosas y abstenerse de arrojar elementos como colillas de cigarrillo o envases de vidrio en áreas secas.
Las autoridades advierten que el país deberá prepararse para una temporada seca de mayor intensidad, mientras las comunidades afectadas esperan que los incendios sean controlados y puedan comenzar el proceso de recuperación de los cultivos y bosques destruidos por las llamas.
Escrito por: Diego Coronado




































