Al menos 130 millones de personas en Europa, especialmente en las regiones central y oriental del continente, afrontarán este lunes temperaturas superiores a los 35 grados Celsius, según un análisis elaborado por la agencia AFP con base en datos meteorológicos y demográficos.
Aunque la cifra representa una disminución frente a los 191 millones de personas expuestas a ese nivel de calor el domingo, las condiciones extremas siguen siendo generalizadas. Se estima que más de 269 millones de habitantes del continente europeo —sin incluir a Turquía— estarán expuestos a temperaturas máximas por encima de los 30 °C. La proyección se elaboró a partir de los modelos del Servicio Meteorológico Alemán (DWD) y las estimaciones de población para 2025 del Centro Común de Investigación de la Unión Europea.
La masa de aire cálido continúa avanzando lentamente hacia el este. Una extensa zona que rodea los montes Cárpatos y se prolonga por los Balcanes —incluyendo prácticamente toda Hungría, además de Serbia, Rumania, Croacia, Austria, el sur de Polonia y el oeste de Ucrania— registrará temperaturas superiores a los 35 °C. El fenómeno también afectará a cerca de 30 millones de habitantes en Italia, principalmente en la densamente poblada llanura del Po, así como al suroeste de la península ibérica.
Mientras tanto, el calor comienza a perder intensidad en la Francia continental, aunque las alertas sanitarias emitidas por el Gobierno permanecen activas, ya que alrededor de tres millones de personas seguirán soportando temperaturas superiores a los 35 °C. El impacto de la ola de calor durante la última semana ha sido considerable. La agencia de salud pública francesa informó que, durante el periodo más crítico, se registraron cerca de mil muertes adicionales.
Los datos oficiales también reflejan un aumento significativo de fallecimientos en viviendas particulares, especialmente en la región de París. En los días más severos de la emergencia se contabilizaron entre 1.200 y 1.400 muertes diarias, muy por encima del promedio habitual de entre 900 y 1.000 decesos registrado en los meses anteriores. Además, las autoridades señalaron que el 85 % de las víctimas tenía 65 años o más y residía en las zonas declaradas en alerta roja.
Frente a este escenario, el director general de la Organización Mundial de la Salud (OMS), Tedros Adhanom Ghebreyesus, advirtió que «Europa es el continente que se calienta más rápido en la Tierra», con una velocidad que duplica el promedio mundial. Asimismo, describió el estrés térmico como un «asesino silencioso» y recordó que la mayoría de viviendas, escuelas y lugares de trabajo europeos no fueron diseñados para soportar temperaturas de esta magnitud.
La ola de calor también ha marcado nuevos récords históricos. Alemania alcanzó su tercer día consecutivo con temperaturas máximas sin precedentes al registrar 41,7 °C en Neißemünde, cerca de la frontera con Polonia. Ese país también estableció un nuevo récord nacional con 40,5 °C, mientras que la República Checa vivió la jornada más calurosa de su historia al alcanzar los 41,9 °C.
Las altas temperaturas han favorecido además la propagación de incendios forestales en Alemania. En varios sectores, las labores de control se han visto dificultadas por la presencia de municiones sin explotar de la Segunda Guerra Mundial, lo que ha provocado detonaciones y obligado a evacuar comunidades enteras. En las principales ciudades, los organismos de emergencia han enfrentado una fuerte presión. En Berlín, incluso, la policía utilizó cañones de agua empleados habitualmente para el control de disturbios con el fin de refrescar a las personas congregadas frente a la Puerta de Brandeburgo.

La infraestructura de transporte tampoco ha escapado a los efectos del calor extremo. Varias autopistas presentaron grietas en el asfalto y el hormigón, mientras que en Leipzig fue necesario suspender el servicio de tranvías debido a que el material sellante de las vías se derritió. Al mismo tiempo, las altas temperaturas dieron paso a intensas tormentas eléctricas que dejaron más de mil rayos en Dinamarca y Suecia, donde el impacto de uno de ellos en un parque temático provocó varios heridos de gravedad.
De acuerdo con un estudio del consorcio World Weather Attribution, una ola de calor de estas características habría sido prácticamente imposible hace medio siglo sin la influencia del cambio climático. Los investigadores concluyeron que este fenómeno es actualmente 200 veces más probable que hace apenas dos décadas, mientras las negociaciones internacionales para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero continúan sin avances significativos.
Escrito por: Diego Coronado







































